Educar en aulas y ámbitos docentes

 “…el camino hacia la verdad completa compromete también al ser humano por entero: es un camino de la inteligencia y del amor, de la razón y de la fe. No podemos avanzar en el conocimiento de algo si no nos mueve el amor; ni tampoco amar algo en lo que no vemos racionalidad: pues “no existe la inteligencia y después el amor: existe el amor rico en inteligencia y la inteligencia llena de amor” (Caritas in veritate, n. 30). Si verdad y bien están unidos, también lo están conocimiento y amor. De esta unidad deriva la coherencia de vida y pensamiento, la ejemplaridad que se exige a todo buen educador”.

(Benedicto XVI. Discurso en el Encuentro con profesores universitarios jóvenes. Basílica de San Lorenzo de El Escorial. Viernes 19 de agosto de 2011)

El amor tiene alas

El ser humano está proyectado para hacerse con los otros iguales a él. Esta característica humana se comprueba en el hecho de no poder hacerse completamente la persona en sí misma, lo que acostumbramos a llamar egocentrismo y lo calificamos como algo negativo y desagradable en el contexto social.

Por experiencia práctica y por razonamiento intelectual, se puede considerar la soledad como algo negativo, como un mal, porque impide la realización personal. No obstante, distinguimos entre la soledad y esos momentos de alguna duración de en los que la persona no está físicamente junto a otras –que no es soledad sino aislamiento voluntario- para pensar o encontrarse consigo mismo tras un periodo de minutos, horas o días con actividad exterior grande.

Encontramos en el plano humano algo interesante entre dos extremos de un binomio: interioridad-exterioridad o aislamiento-relación. Esos cuatro términos son necesarios, se complementan de dos en dos y no pertenecen al ámbito de la soledad sino a la mayor riqueza humana que reclama la presencia de otros.

Cuando se aplican las posibilidades de exterioridad y de relación, la persona centra su atención en los demás y sale de sí misma, nace un interés por el bien de los otros, surge un afecto que acelera el deseo de ese bien para el otro. Como resultado, surge la iniciativa, la inventiva, para encontrar métodos y procedimientos para que la persona amada sea feliz.

Ese vuelco hacia los demás se llama amor y lleva a ideales tan elevados que hacen realidad una expresión conocida: “el amor tiene alas”. ¿Qué alas son esas que engendra el amor? A veces deseamos algo muy concreto y material para la persona amada, un pequeño obsequio o regalo que se puede comprar; otras veces el gran amor puede llevarnos a desear algo inalcanzable por haber puesto un altísimo nivel en aquello que deseamos para la persona amada.

No es extraño pensar en el vuelo del amor. Un sencillo suceso infantil lo demuestra: Un niño sabía que su madre rezaba, es decir, trataba de hablar con Dios en el interior de su corazón y de su pensamiento, considerando la trascendencia del Sumo Ser; bajo esta perspectiva, el niño le preguntó: “¿Y tú hablas con Dios?”; ante la respuesta afirmativa, que no requería mucha información, el niño consideró lógico continuar la pregunta con lo que imaginaba que le posibilitaba la acción de orar: “¿entonces, tú vuelas?” Es decir, eran lógicas para el niño las alas del amor o, con otras palabras, entendía también que “el amor tiene alas” porque de lo contrario era imposible elevarse a la altura del Sumo Bien y de la Suma Bondad.

Es tan popular entender el amor alado que el icono del amor es Cupido, el dios del amor en la mitología romana o el Eros en la mitología griega. Se le representa como un niño con alas, indicando la altura y fugacidad –a veces- del amor, y con los ojos vendados, expresando la ceguera incluso ante las imperfecciones de la persona amada. En la historia mitológica, Cupido, hijo de Venus o diosa de la belleza, se ve en muchos episodios que acaban con el triunfo del amor alegre.

Los poetas se han expresado en los mismos términos y han considerado que los ideales grandes son ideales altos, y al estar altos hay que sobreponerse, hay que volar para alcanzarlos; quizá sean difíciles de conseguir y por eso se les pone a una altura poco menos que inalcanzable, mas los que se esfuerzan lo consiguen y pueden exclamar: “Volé tan alto tan alto que le di a la caza alcance”.

En el arte encontramos otra representación de la elevación del alma en el águila de San Juan; la escena frecuente en pinturas y relieves es la del águila que inspira a San Juan el libro del Apocalipsis. El águila es ave de vuelo alto y solemne, por eso es apta para representar a quien escribe un libro de altura espiritual.

El verdadero amor toma iniciativas en busca de la felicidad de la persona amada, hace salir a la persona de sí misma y de su pobre ensimismamiento, lanza a la persona a la alegría de ser complementada en otra persona. El amor es espléndido, alto, sabe volar porque se dirige continuamente hacia un objetivo que no es él mismo, va hacia el sol.

Fuente de documentación

Se añade hoy a este blog una interesante fuente de documentación. Se aloja en la barra lateral derecha, en la sección de enlaces y bajo el título «Fuentes de documentación».

Se trata de la base de datos DADUN (Depósito Académico Digital Universidad de Navarra), que ofrece el Servicio de Bibliotecas de dicha Universidad y que contiene más de 13.000 documentos de profesores universitarios que tratan temas de cada una de las Facultades de la Universidad, incluyendo Congresos y Simposios Internacionales.

Según consta al inicio de esa web, DADUN es el depósito institucional destinado a reunir, conservar y difundir a través del acceso abierto los documentos resultantes de la actividad académica y científica de la Universidad de Navarra.

DADUN está organizado en siete grandes ámbitos: Depósito Académico, Materiales Docentes, Publicaciones institucionales, Revistas UN, Archivo General, Fondo Antiguo y Tesis Doctorales.

Se añade en la web el blog «Investigación científica en abierto» con información sobre el acceso abierto y DADUN.

¿Por qué Ezra Pound es un buen poeta?

En su poesía destaca la emoción. Expresa su sentimiento de las cosas mediante parábolas o metáforas; por ejemplo, para hablar del paso del tiempo expresa los efectos en una persona, pero no del tiempo en sí mismo.

Expresa su sentimiento amoroso en delicadas imágenes de signo afirmativo:

Penetra el alba con pasos quedos
Como una Pavlova dorada,
Y estoy cercano a mi deseo.
Nada hay mejor en la vida
Que esta hora de clara frescura,
La hora del despertarnos juntos.

O bien, expresa con fuerza su crítica social:

Murieron a millares,
Los mejores murieron,
Por una vieja ramera desdentada,
Por una civilización llena de remiendos.

Hombre culto, incorpora a la vida su erudición y la incorpora a su sensibilidad poética. Conoce a los clásicos que tanto hablaron del hombre –hazañas, virtudes, vicios, heroicidades, tragedias- e incorpora ese modo a la vida en la que está inmerso. No es su poesía una descripción pedante de bondades ni un relato de vicios y fealdades, sino una intensidad de vida.

No estaba lejos de la realidad social, no estaba “en las nubes” y fue eso lo que le acercó a determinadas tendencias políticas que no le favorecieron. Al respecto, al hablar de la usura habla del mercado, del arte del hilandero, del arte de Piero della Francesca, de Angelico, Memling, etc.; es decir, sus teorías incluso prácticas a pie de terreno estaban expresadas en términos de belleza.

Unas palabras suyas expresan muy bien su manera de pensar y vivir: “Hablo de la belleza, no del culebreo resbaloso, no de la sentimentalización acerca de la belleza, ni de decirle a la gente que la belleza es lo apropiado y respetable. Quiero decir la belleza.”

Tras estas interesantes palabras sobre su modo de proceder en belleza, sigue aclarando: “No se discute acerca de una brisa primaveral, se fortalece uno cuando la encuentra. Se siente uno fortalecido cuando enfrenta un pensamiento de ritmo rápido en Platón o una arista fina en una estatua”. ¡Cómo recuerdo muchas veces la consideración que una persona me hacía acerca de la belleza de trazar a lápiz y a mano alzada una línea sobre un papel; cada línea es distinta con su grosor variado, con sus variaciones a lo largo de ella misma, el hecho de dibujar la línea es bello y el efecto es bello, y hay riqueza de vida al contemplar en conjunto la variedad de líneas trazadas.

Por otro lado, Ezra Pound tiene un lenguaje natural para aquello sublime y distinto que quiere expresar, ¡cuántas cosas dice en los siguientes versos!:

Junto estas palabras para cuatro personas,
Otras pueden oírlas de paso.
Oh mundo, lo siento por ti,
Tú no conoces a estas cuatro personas.

Volviendo a ese conocimiento del hombre a través de los clásicos, recomendaba Ezra Pound a un poeta de habla inglesa: “Considera la precisión que emplea Dante en comparación con la de Milton. Lee de Wordsworth lo que no te parezca indeciblemenbte aburrido. Si quieres ir al meollo de la cuestión, acude a Safo, a Catulo, a Villon cuando está en vena de inspiración; a Gautier cuando no es demasiado frígido; si no posees el don de lenguas busca al sosegado Chaucer”. La tarea poética es encontrar la profundidad del hombre y expresarla intensamente de la manera más asequible, como el mismo Ezra Pound dice:

Id, cantos míos, buscad vuestras loas entre los jóvenes y los intolerantes.
Frecuentas solamente a los amantes de la perfección.
Manteneos siempre en la dura luz de Sófocles
Y soportad las ofensas con ánimo alegre.

Y tenía sentido común cuando contemplaba al hombre y sus acciones:

Cuando observo con cuidado los curiosos hábitos de los perros
Me veo obligado a concluir
Que el hombre es un animal superior.
Cuando observo los curiosos hábitos del hombre
Le confieso, mi amigo, que me quedo intrigado.

Y del sabio el consejo: “No te imagines que algo ‘saldrá bien’ en verso sólo porque resulte pesado en prosa”, o “No escribas primero lo que quieres decir para después llenar con mierda los huecos que te queden”.

Y un apunte final sobre su respeto a la mujer expresado a través del sueño, como el abandono ensimismado en el que ella vive, y a través de alusiones vegetales a la flor, como lo bello:

Fresca como las pálidas, húmedas hojas del lirio de los valles,
Yacía junto a mí en la madrugada.

En su poema titulado “Un pacto” dibuja bien el proyecto de vida que toda persona tiene ante su mesa como un reto:

Yo hago un pacto contigo, Walt Whitman.
Ya te he detestado lo suficiente.
Llego a ti como un niño crecido

Que ha tenido un padre testarudo;
Ya tengo edad para hacer amigos.

Fuiste tú el que partió la nueva leña,
Ahora es el tiempo de tallar.

Nosotros tenemos la raíz y la savia:
Que haya intercambio entre nosotros.

Bella tarea esa del intercambio que propone Ezra y que hace al hombre y a la sociedad.

Razón de la adoración

«La adoración no es algo accesorio, secundario….se trata del interés último, del sentido y del ser. En la adoración el hombre reconoce aquello que vale en sentido puro, simple, y santo».

 (Romano Guardini)

Conviene conocerse a sí mismo

Conviene a cada persona conocer de sí mismo cómo es, qué características tiene, que capacidades, hasta dónde puede llegar o no llegar, cuáles son sus puntos fuertes y cuáles los débiles, para qué está mejor o peor dotado. Esta tarea universal es clave en los pequeños y adolescentes; los padres y educadores tienen en este campo una responsabilidad importante y a ambos también se les debe ayudar y ellos pueden ayudarse mutuamente. Y no parezca exagerado que también los hijos y los alumnos pueden ayudar mucho a padres y profesores para que se conozcan mejor.

Un elemento imprescindible para que se de el conocimiento propio es la capacidad de ser sincero. La persona de cualquier edad tiene grandes triunfos si se dice la verdad y si la sabe decir a otros. En el orden interno, la persona gana si sabe decirse a sí mismo la verdad sobre sí mismo; engañarse es ir torcidamente por la vida, es ir al engaño, ir al fracaso, disponerse a encontrar obstáculos de los que no sabrá salir. En el orden externo, decir la verdad a otros conviene en la necesidad, proporción y prudencia conveniente, o sea, decirlo a quien pueda corresponder en la tarea de ayuda que se le pueda prestar.

Si no se conoce suficientemente a sí mismo no podrá ser sincero, aunque lo desee y será difícil aconsejarle bien y poner con acierto los medios a su alcance para tratar de corregir defectos y tratar de desarrollar virtudes. Por ello, también es conveniente educar a la persona para ser sincera.

El conocimiento propio es un punto clave en la educación de la persona. La persona sencilla puede llegar fácilmente a conocerse, la persona demasiado imaginativa o dada a la fantasía puede tenerlo más difícil. En cualquier caso, el buen empeño personal por esta tarea es importante y los resultados son tanto mejores cuanto mayor es el empeño personal por sonseguirlo, junto con la valoración de la ayuda que pueda recibir.

Al conocimiento propio se llega mediante la observación de los actos y de sus raíces, de la autoevaluación personal, de la autocomprensión de la vida propia -saber qué “me pasa” y “por qué”-, de la comprensión de la vida de los demás y su influencia en la mía; pero todo esto con sencillez, sin afán psicoanalítico, que no es necesario en personas sencillas y sanas.

Conocerse bien es un buen modo de combatir la inestabilidad que produce dejarse arrastrar por la fantasía, por ejemplo, sobrevalorando las propias posibilidades personales (en momentos de euforia) o subestimando las propias posibilidades personales (en circunstancias adversas). En cambio, no lograr el conocimiento personal tiene el riesgo de vivir consigo mismo como con un desconocido.

Importancia de la autoestima

La estima personal se fundamenta en el conocimiento propio, con todas las características –positivas y negativas- que tenga el interesado.

Los educadores deben buscar ser lo más expertos posible para favorecer ese conocimiento propio en cada persona que se pretende educar. Así, el educando, irá siendo capaz de tomar decisiones acertadas en el marco de su libertad. La persona en proceso de educación ha de ir modelando y utilizando adecuadamente su carácter, su inteligencia, sus emociones, su voluntad, sus sentimientos, etc., estando capacitado progresivamente para interactuar en el mundo que le rodea. La estima personal favorecerá ese desarrollo y rendimiento de sus capacidades.

La autoestima da seguridad al educando y, por ello, estará motivado para su trabajo y sus relaciones con el mundo que le rodea.

En lo que se refiere al trabajo, la persona con autoestima se ve capaz de acometer sus tareas, sabe de sus capacidades y de sus limitaciones, por lo que sabrá ordenar sus procesos personales, sabrá preguntar y asesorarse por sus padres y profesores y cuantas personas le quieran.

En lo que se refiere a las relaciones con el mundo que le rodea, la persona con autoestima se sabe persona única, capaz de dar algo porpio a los demás y, por tanto, capaz de recibir como don lo que las demás personas puedan ofrecerle.

Para favorecer este buen desarrollo del educando, hemos de entender que le hacen falta modelos que le hagan ver cómo se pueden hacer realidad en una persona los valores e ideales a los que puede aspirar por sí mismo o les puedan aconsejar los demás. De ahí que los educadores hayan de ser ejemplares para los educandos.

Mas esa ejemplaridad no puede ir sola, indiferente o aislada, sino que sólo es explicable y sólo es modelo si va de la mano del amor al educando. Por eso los padres son los primeros educadores y, en esa misma línea, todo educador ha de ser llevado por cierto afán de paternidad.

 

Una clase en la Catedral de Granada

Sabiduría para conocer la persona

A cada momento palpo mi materia,
la cosa química y el peso físico,
funcionamiento de organismos,
mas eso sólo no soy.
También conozco mis sentimientos,
inclinaciones y sensaciones no materiales,
atracciones y amores,
aunque con distinto proceso.
Todo yo me siento interpelado por mí
en actuaciones externas e internas
con la duda de acertar o no
ante mí y ante otros distintos a mí.
Y muchas veces no importa lo material,
sino mucho más lo que está
por encima o por dentro de mí;
soy yo quien me apruebo o rechazo.
Hay algo dentro de mí
que todo lo penetra,
me felicita, me regaña,
me da paz o intranquilidad.

¿Estoy inexorablemente sometido
a un juez invisible que vive en mi interior?
¡Qué gran falta de libertad sería
que fuera juzgado por lo humano!
Pero algo hay que me invade
y soy yo mismo,
mi propia humanidad.
Lo no material lo penetra todo,
impera, ordena, manda…
acertandose o equivocándose.
Es el espíritu del hombre
que penetra al hombre. Sigue leyendo

El teatro del Neoclasicismo

Juan Correa Gallardo

Durante más de setenta años, a partir de la Poética de Luzán en 1737, se desarrolla un caluroso debate sobre el teatro. Se discuten en él todos los aspectos de los dramaturgias: la estética, las reglas que han de seguir las obras, el arte de la representación, la disposición de los locales, la finalidad social… Lo que se impugnaba y defendía era la mayor parte de las obras del tiempo y los modelos que éstas copiaban de forma degradada, nos referimos a Lope, Calderón y otros grandes autores del siglo anterior.

JuanCorreapowerpoint neoclasicismo

Las reformas que se proponen para el teatro son:

  • Total separación de géneros para evitar confusión.
  • Sometimiento a la regla clásica de las tres unidades: una sola acción que se desarrolla en un solo lugar y en un tiempo máximo de 24 horas.
  • Finalidad didáctica a través del empleo de temas útiles para la sociedad con un planteamiento de enseñanza práctica.
  • Planteamiento verosímil, acorde o parecido con la realidad.
  • Estructuración de las obras en tres actos. Sigue leyendo

El bien no hace ruido

Al decir que el bien no hace ruido la palabra “bien” se utiliza para nombrar algo que una persona realiza conforme a todo lo que honradamente parece acertado en torno a esa ejecución. Para hacer esta catalogación de un acto hay que analizar –si se puede- multitud de aspectos, la cosa en sí misma, intencionalidades, repercusiones y circunstancias en torno a la realización de esa acción que calificamos como un bien. Es de interés para los educadores suscitar en los niños, adolescentes, jóvenes, mayores y ancianos el interés por hacer siempre el bien, sin hacerse notar.

A modo de ejemplo y sin detenernos en esos análisis arriba incoados, nadie verá erróneo que podamos dar el título de “bien” a las acciones que una persona dice realizar en África y que manifiesta que hacen también otras personas con ilusión por ayudar a los africanos:

1) transportar por caminos minados en el año 2002, a muchos niños desnutridos desde Cangumbe a Lwena (Angola), pues ni el gobierno se disponía y las ONG’s no estaban autorizadas;

2) enterrar decenas de pequeños fallecidos entre los desplazados de guerra y los que han retornado;

3) haber salvado la vida a miles de personas en Moxico mediante el único puesto médico en 90.000 km2, así como con la distribución de alimentos y semillas;  Sigue leyendo

Vivir en la finura interior del niño original

Robert Speeman

El hombre es un ser que necesita de la ayuda de otros para llegar a ser lo que propiamente es. Esto vale también para la conciencia. En todo hombre hay como un germen de conciencia, un órgano del bien y del mal. Quien conoce a los niños sabe que esto se aprecia fácilmente en ellos. Tienen un sentido agudo para la justicia, y se rebelan cuando la ven lesionada. Tienen sentido para el tono auténtico y para el falso, para la bondad y la sinceridad; pero ese órgano se atrofia si no ven los valores encarnados en una persona con autoridad. Entregados demasiado pronto al derecho del más fuerte, pierden el sentido de la pureza, de la delicadeza y de la sinceridad. Para ellos, la palabra es ante todo un medio de transparencia y de verdad. Pero cuando, por miedo a las amenazas, aprenden que hay que mentir para librarse de ellas, o experimentan que sus padres no les dicen la verdad y emplean la mentira en la vida diaria como normal instrumento de progreso, desaparece el brillo de sus conciencias y se deforman: la conciencia pierde finura. La conciencia delicada y sensible es característica de un hombre interiormente libre y sincero, cosa que nada tiene que ver con el escrupuloso que, en lugar contemplar lo bueno y recto, se observa siempre a sí mismo y analiza con angustia cada uno de sus propios pasos. He aquí una especie de enfermedad.

Spaemann, Robert. Ética: Cuestiones fundamentales. Eunsa (8ª edición). Pamplona 2007, pag 99

Educar personas serenas

José Luis Font Nogués

No presenta tal título los consejos para que una persona esté tranquila o que no sea nerviosa. La serenidad interior no es idéntica a las cuestiones de carácter o de condiciones corporales.

Cada persona se encuentra ante un mundo cambiante que hereda una historia y un mundo que hace cada instante con la actuación propia y de los demás. No encuentra, pues, cada uno un mundo ideal en el que soñó siempre para poder vivir; más bien encuentra un mundo en estado de elaboración al que ha de dar respuesta.

¿Cuál será la mejor respuesta que cada persona pueda dar al mundo en que vive y en la zona que esté a su alcance? Responder a esta pregunta lleva consigo conocer la historia y la herencia que ha recibido, a nivel familiar y social. Una vez asumida esa historia, ha de percatarse de los acontecimientos que le envuelven. A partir de ahí puede plantearse cada uno la forma en que debe actuar. Es en ese entorno donde cada uno debe vivir gustosamente consigo mismo, con su trabajo bien elaborado y con las personas que le rodean.

El entorno será capaz de mostrarnos su belleza y saber captarla nos dará alegría y paz. La herencia recibida estará llena de buenos acontecimientos que nos hayan aportado riquezas –no sólo de patrimonio, que alguna habrá-, sobre todo de aquellas que ennoblecen nuestro marco familiar; quizá haya constancia de realidades de esa herencia que podamos calificar de lamentables, pero la actitud de queja ante ellos no soluciona nada porque nada del pasado podemos cambiar ya. Nos queda la realidad que vemos cada día y en ella sí podemos actuar para mejorarla, tanto como una realidad personal como una realidad de la que participan los demás.

Acogida la realidad queda por pensar en los modos de actuar. Es ingrato el modo agrio, desagradable, de desconfianza, de sospecha, de imposiciones, etc. Es obvio, y no hay que demostrarlo, que las buenas actuaciones van de la mano del respeto a las personas, del respeto a la libertad de cada persona, de la valoración personal de la dignidad de todos. La actuación diaria más adecuada está llena de iniciativas positivas que colaboren en el logro de soluciones buenas para todos.

Y queda reflexionar sobre lo que llamamos bueno. Lo bueno no es lo que gusta en un momento, lo que aporta satisfacción o salud, etc. Quizá sea tan difícil definir lo bueno como difícil es definir el ser humano mismo. Para ver qué es lo bueno en cada momento hay que atender en ese instante a quién es la persona y dónde está su dignidad –esa heredada y esa elaborada a lo largo de los años de vida- para determinar la actuación que mejor convenga en ese momento de su historia, sabiendo además que, aunque ni siquiera lo piense, será su modo de hacer una pequeña aportación a los que viven en ese instante y a los que serán sus herederos.

La serenidad o la serena aceptación de la realidad será, pues, “la condición para que el hombre pueda vivir amistosamente con sus semejantes y consigo mismo; la condición, por tanto, de una vida feliz, y la condición para que el sentido subjetivo de la vida no sea desmentido por la realidad” (Robert Spaemann)

El mundo de la Ciencia en el Barroco

Manuel Valls Fernández

INTRODUCCIÓN

Las ciencias del Barroco se enmarcan en el desarrollo del progreso intelectual. Las matemáticas barrocas abarcan desde la muerte de Viète (1603) hasta la época de Euler (nacido en 1707). En ese periodo los números arábigos desplazaron definitivamente a los romanos, Neper inventó los logaritmos y progresaron los cálculos infinitesimales. Todos esos avances matemáticos favorecieron el impulso que experimentó la física debido a Newton, que estableció  entre otros temas- las bases de la mecánica clásica, de la gravitación universal y las leyes de la dinámica.

NEPER

En 1614 Napier publica su obra Mirifici Logarithmorum Canonis Descriptio, ejusque usus in utroque Trigonometría; ut etiam in omni logística mathematica, amplissimi, facillimi, et expeditissimi explicatio, en la que da a conocer los logaritmos que él llamó números artificiales. En esta obra promete una explicación de los logaritmos, pero sería su hijo Roberto el que lo hiciera en 1619.Gracias a los logaritmos las multiplicaciones pueden sustituirse por sumas, las divisiones por restas, las potencias por productos y las raíces por divisiones, lo que permitió realizar cálculos que sin su invención no hubieran sido posibles. Posteriormente, en su obra Rabdologiæ seu numerationis per virgulas libri duo: cum appendice expeditissimo multiplicationis promptuario, quibus accesit et arithmeticæ localis liber unus, describe el ábaco neperiano. En la imagen podemos apreciar un ábaco chino. El ábaco neperiano es un ábaco bastante más complejo, y permite hacer multiplicaciones y divisiones de números grandísimos en poco tiempo, antes de que apareciera ninguna calculadora mecánica.

Por ejemplo, supongamos que deseamos calcular el producto del número 46785399 por 7. Sigue leyendo

Colonialism A European Way To Expand

By: Cristian Sánchez-Bayton Griffith

Introduction (Colonialism a European Way To Expand CRSITIAN)

Definition of Colonialism

A policy by which a nation maintains or extends its control over dependant nations or people.

Colonialism has always been present throughout our history.The Greeks and the Romans both had colonies, which they dominated by establishing military posts in conquered territory.

From the end of the 15th century Spain and Portugal dominated European colonialism. During the Age of Discovery, Spain and Portugal pioneered European exploration of the globe and established large overseas empires.

During the 16th and 17th centuries three European powers (United Provinces-Holland , Great Britain and France) turned their eyes outside their borders and joined Spain and Portugal in their colonial pursuits. Commercial power was the main driving factor in colonialism during this period. As new colonial nations emerged the 1700s saw a brief balance of power in Europe where no nation dominated the other.

But the events of this century would upset this balance so that by the end of the century Great Britain would become the leading naval, commercial and colonial power. Sigue leyendo