Matemáticas y geometría al servicio de la belleza

Guillermo Fernández Conejo

Este trabajo trata sobre las posibilidades relacionadas que las matemáticas y la geometría nos ofrecen con la belleza y armonía de las cosas.

Desde siempre el hombre ha buscado la belleza en las cosas pues con ella, como he dicho antes, es un modo de buscar a Dios mediante la razón del hombre y su capacidad de crear la belleza con la capacidad que Dios le ha dado para ello. El numero áureo o número de oro se estudió desde la antigüedad, ya que aparece regularmente en geometría.

“En la antigua Grecia se utilizó para establecer las proporciones de los templos, tanto en su planta como en sus fachadas. En el Partenón, Fidias también lo aplicó en la composición de las esculturas”.[1]

Se representa por la letra griega fi (en honor a Fidias) y su valor es que es un número irracional.

     

“Se trata de un número que posee muchas propiedades interesantes y que fue descubierto en la antigüedad, no como unidad sino como relación o proporción entre partes de un cuerpo o entre cuerpos, que encontramos en la naturaleza en la morfología de diversos elementos tales como caracolas, nervaduras de las hojas de algunos árboles, el grosor de las ramas, proporciones humanas, etc.”

“Existe una relación del número áureo también con el pentáculo un símbolo acogido por la Iglesia Católica para representar a la Virgen María.”

“Gráficamente el número áureo es la relación entre el lado del pentágono regular y la recta que una dos vértices no consecutivos de éste. Si se toma como unidad un lado del pentágono interior cualquier línea que marca los brazos de la estrella mide Φ. También la longitud total de cualquiera de las cinco líneas que atraviesan la estrella miden Φ elevado a la cuarta, mientras que la suma del lado interior y cualquiera de sus brazos es Φ elevado al cuadrado”.[2]

En conclusión todas las formas geométricas que se forman con el número áureo son bellas, como en el caso del Partenón:

En la cultura árabe se dan otras formas y proporciones de belleza. “La mayoría de culturas utilizaron giros, simetría y traslaciones sobre figuras regulares para la creación de sus mosaicos y obras de arte, pero son los árabes los que introducen la transformación de las figuras en unas nuevas y desconocidas a base de aplicar recortes y giros de las piezas recortadas en la figura original”.

“Esta transformación de las figuras regulares unida al uso de brillantes y coloridos esmaltes y la total ausencia de figuras humanas en sus mosaicos (ésta última condición es uno de los preceptos de su religión) nos sumerge en maravillosos jardines de brillantes hojas o preciosas composiciones que semejan piedras preciosas cuando accedemos a la Alhambra de Granada o la Mezquita de Córdoba”. [3]

El alicatado es el trabajo realizado sobre planchas de cerámica cortadas; procede la palabra de la lengua árabe al-qata’a, el alicate para realizar el corte en pequeños trozos.

La cerámica de la Alhambra se hace con arcilla del río Beiro con pigmentos de cobre (para hacer el verde), cobalto (para conseguir azules), hierro y manganeso (para amarillos) y ácidos nítrico y clorhídrico (para los dorados).; la cocción se realizaba en hornos, alimentados con arbustos como la aulaga, durante 24 horas y hasta con 900 grados.

Los trabajos de lazo juegan con la simetría con varios ejes y resaltan diversas formas geométricas que se repiten formando un todo indivisible que da sensación de unidad y eternidad.

“El mundo geométrico del mosaico entronca con la idea obsesiva de la unidad de Dios. De esa unidad suprema, perfecta e inalterable surge todo lo creado. La multiplicación parte de la unidad y es además una forma de probar la unidad original germen de todo lo demás. Cualquier especulación matemática es reflejo de la Divinidad y de sus infinitas formas. El mosaico es una forma más”[4].

Vamos a destacar varios alicatados que ya causaron gran impacto en el investigador holandés Maurits Cornelis Escher[5] (1898-1972) en sus visitas a la Alambra de 1926 y 1936. Escher fue uno de los artistas con más éxito en el “arte matemático”; en gran parte de los motivos decorativos de Escher “se observa que existe una figura principal que, mediante traslaciones, y a veces traslaciones y rotaciones, da lugar al conjunto general”[6].

imagen 1                         imagen 2                              imagen 3                            imagen 4

En la imagen 4 se puede observar con facilidad que a partir de la figura mínima de un hexágono puede formarse todo el grabado por traslaciones de dicho hexágono.

Es lo que también se puede ver en la Alhambra. Los alicatados de ese monumento que estudiamos van a ser los llamados los polihuesos y las pajaritas

Existen paños de alicatados llamados pajaritas nazaríes en los Baños y en el Patio de Comares (vulgarmente conocido por Patio de los Arrayanes), en este último caso combinados con estrellas y hexágonos. Este motivo es uno de los que más impresionó al artista holandés M. C. Escher que tras visitar la Alhambra de Granada, comenzó a trabajar sobre las particiones periódicas del plano, que forman parte de sus más afamadas obras.

Los triángulos, trabajados con eliminación y adiciones de sectores laterales, se combinan de tres en tres a modo de hélice dejando entre cada una de esas composiciones coloreadas o pajaritas una pajarita blanca similar entre ellas. El simbolismo que proporciona es el cambio de lo creado que primero de observa en el agua de ambas estancias y luego en estos paños de alicatados que, en cierto modo, tienen un movimiento similar al agua.

Encontramos polihuesos en el Salón del Trono o Salón de Embajadores, situado en la Torre de Comares.

En este caso juega un solo elemento que es el rectángulo, al que se le eliminan partes laterales para añadirlas a la base y a la altura para formar un elemento que recuerda a un hueso. Al igual que en las pajaritas, se van componiendo huesos de colores en vertical, o en horizontal, dejando en horizontal o vertical, respectivamente, otros huesos blancos de las mismas formas y dimensiones, formando también un todo único, continuo, que inspira serenidad y eternidad.

El arte islámico se desarrolló en una objetividad abstracta, ya que no representa una realidad visible.

“El arte islámico está dedicado a la armonía matemática y al orden rítmico, mas, con todo eso, con todos sus rosetones y arabescos, con sus guirnaldas, con sus hojas de palmas, con sus zarcillos de flores y sus deliciosos colores, traiciona y revela involuntariamente la viva sensibilidad de lo bello, inflamada por el fuego de un refinado intelecto, de la subjetividad creadora de que procede”[7]

Finalmente podemos decir que nos hemos acercado a la belleza a través de las matemáticas y de la geometría; con ellas podemos adentrarnos en el concepto máximo de Belleza, cosa que se lleva haciendo desde el principio de los tiempos.


[4] Cid Acedo, Aurelio. Alhambra abierta. Edilux. Granada 1995, p 48

[5] Cid Acedo, Aurelio. La Alhambra de cerca. Edilux. Granada 2000, p 73

[6] Vizmanos, J.R.-Anzola, M. Matemáticas. Algoritmo 3. SM. Madrid 1990, p71

[7] Maritain, Jacques. La intención creadora en el arte y en la poesía. Palabra (Biblioteca Palabra 27). Madrid 2004, p 52

El goce de trabajar

El trabajo es una elaboración del hombre que requiere determinado esfuerzo y obtiene un resultado. Esa elaboración puede ser material o no, pero siempre necesita de la inteligencia y de ciertos conocimientos y habilidades, a la vez que pone en ejercicio o desarrolla hábitos de la persona.

 La elaboración permite una transformación bella porque se obtiene un resultado adecuado: un escrito, un libro, un buen examen, un proyecto económico, una solución jurídica, una prenda de vestir, un edificio, etc.

 Este es algo bueno para quien lo realiza, pero además es un bien social porque no queda en el sujeto trabajador; libro, prenda, edificio, medicina, proyecto, sentencia, etc. afectarán al entorno social del trabajador y pueden lograr una vida feliz, un desarrollo armónico o una convivencia pacífica.

 Riñe el buen trabajo con la insatisfacción por trabajar. Realizar el trabajo ha de tener siempre a la vista un horizonte de belleza, el mirar a los fines buenos del trabajo, a pesar del esfuerzo que se ha de realizar para su eficiencia. Decía Antonio Gaudí: “Una de las cosas más bellas es el trabajo a gusto”, es decir, realizar gustosamente el trabajo, porque se tiene a la vista su alto valor, es algo de gran belleza y por lo cual se goza al realizarlo. Por el contrario, siguiendo también a Gaudí, “mal asunto cuando una ocupación se arrastra como trabajo forzado; compadezco a aquel que lo cumple por obligación”.

 Todo trabajo, por pequeño o insignificante que sea, privado o público, familiar o profesional, de gran repercusión social o casi ignorado, es un gran bien, que gusta realizar, por el que manifestamos el don que regalamos a los demás –con remuneración o no- y capaz de expresar la belleza que hay en el interior de cada persona.

Educar para poder ver la belleza

Es una grandiosa tarea enseñar y una grandiosa tarea divulgar el arte -divulgar no es dar vulgarmente al vulgo-, de modo que esta tarea también, en parte, es enseñar.

El amor, entonces, a la belleza -a la verdad- no es tanto para hacerla, sino para darla, para enseñar a amarla, para educar al hombre hasta que él mismo sepa verla.

        (Pedro Antonio Urbina)

Quién es buen maestro

«Buen maestro será aquel que, teniendo las características que le califiquen como tal, sepa usarse a sí mismo como fuente de recursos educativos en el encuentro cotidiano con cada uno de sus alumnos».

(Gonzalo Vázquez Gómez)

Saber comprender

La comprensión parte de una mirada llena de amor hacia las demás personas y que logra alcanzar la profundidad del corazón del otro; en esa profundidad sabe encontrar la parte de bondad que hay en todas las personas.

El amor a todas las personas y el respeto a su dignidad lleva a querer, disculpar, perdonar y, también, a exigir en el marco del conocimiento que proporciona el amor; así se conjuga alabar el bien del otro, comprender sus debilidades, cubrir sus deficiencias y ayudarle con una amable exigencia.

De la comprensión brota la sintonía entre las personas, una comunidad de sentimientos; por eso es bueno descubrir (tener el buen hábito de descubrir) las cosas buenas que hay en cada uno, y descubrir también los defectos no para criticarlos sino para corregirlos con cariño.

Es muy buen ejercico el de purificar nuestra mirada para saber leer sabiamente en los corazones.

 

Personalidad humana de Alonso Cano

El modelo humano de Alonso Cano es apasionante. Sólo sus relaciones familiares son de gran interés: su padre, ensamblador de retablos; Francisco Pacheco, su maestro en pintura; Martínez Montañés, su maestro en escultura; Velázquez, su amigo y compañero; sus esposas, familiares de artistas; el hombre y la mujer, seres a idealizar. El estudio de su carácter y de su intencionalidad artística integra, en los avatares de su personalidad y de sus circunstancias vitales, numerosos aspectos de la comprensión de los tiempos a través de su concepción artística.

Deslumbrante, con vida agitada, de genio arrebatado e impulsivo, crisis espirituales y materiales le llevaron –después de dos matrimonios truncados y sin descendencia- a refugiarse en una cartuja y aceptar una Ración vacante en la catedral de Granada, ante intransigencias del Cabildo –que choca con su temperamento irreductible- derrocha en la catedral de Granada los primores de su arte, “amplio de espíritu, hasta el despilfarro, aficionado a conversar, a coleccionar estampas y dibujos, libros y curiosidades bellas” (GÓMEZ MORENO, 1954: 10), con generosidad da limosna y regala dibujos o estampas, estudioso de su trabajo, sufrió prisión por sus deudas, regañaba a su regio discípulo el príncipe Baltasar Carlos, rompía sus obras antes que despreciarlas, sufrió prisión y tormento por causa del asesinato de su segunda esposa –no por culpable, sino por habérsele creído capaz de serlo-, pintor del Rey, pero no cortesano, tuvo amigos, su genio artístico y sus excentricidades contribuyen por igual a hacerlo famoso, de gran valía humana según “dan fe los biógrafos y la amistad que le unió a Velázquez desde los tiempos del taller de Pacheco hasta la muerte del pintor” (GÓMEZ MORENO, 1954: 11)

FUENTES:

GÓMEZ MORENO, María Elena. Prólogo a catálogo de la exposición “Alonso Cano”. Madrid, 1954

La música en la educación

“La música debería ser una asignatura esencial de la educación. La música clásica estimula la creatividad y desarrolla la sensibilidad. Tiene muchos valores añadidos, y no sólo desde el punto de vista lúdico, también desde el pedagógico o el educativo. Creo que la música es una de las mejores herramientas para alcanzar el equilibrio personal y la paz interior. Vivaldi, por ejemplo, proporciona una serenidad increíble. La música despierta la esperanza, la ilusión de vivir. Incluso cuando sus acordes transmiten tristeza nunca son dolorosos, no se trata de una tristeza real: es más la nostalgia de algo que se ha perdido. La música despoja al ser humano de su aspecto más racional y despierta en él los sentimientos, que son los que de verdad movilizan a las personas. La música es capaz de conseguir que los seres humanos realmente se miren a los ojos: en ese momento no piensan, sólo sienten. El trabajo en una orquesta produce una complicidad muy gratificante. Y si además se obtiene el aplauso del público, hay una sensación de orgullo compartida: sientes entonces que has hecho bien tu trabajo, que has logrado una comunicación auténtica en medio de una sociedad que con frecuencia se queda en lo cualitativo”

Inma Shara (Amurio, 1972. Directora de orquesta)

Captar la belleza interior

José Luis Font Nogués

Al tratar con una persona y ver su modo de actuar, de pensar y de expresarse, se puede tener la sensibilidad oportuna para captar cualidades que ponen armonía en su interior y hay algunas de esas cualidades a las que consideramos llenas de belleza, una belleza inmaterial que rodea esos modos de ser y de comportarse; modos de ser porque son inherentes a esa persona en su interior y modos de comportarse porque se manifiestan al exterior de alguna manera.

En este marco, llamamos bellas las acciones de solidaridad, de humanismo, de condolencia, de comprensión, el saber compartir, consolar, comunicar alegría, etc., que calificamos como positivas porque pensamos redundan en el bien de cada persona y de la humanidad. Todas esas cualidades requieren saber mirar a las personas comprendiendo su interior con todos los elementos de ideales, historia, sentimientos y convicciones que le enriquecen.

El efecto seguido al darnos cuenta de esas buenas cualidades de otra persona es el goce; nos gozamos de sus cualidades buenas, nos gozamos con esa persona que tiene cualidades buenas, gozamos nosotros mismos con la comprensión que llegamos a tener de esas cualidades, que nos lleva sin darnos cuenta a un plano más elevado que aquel en el que solemos desarrollar la vida. Al final, al terminar ese momento de trato con la persona a la que comenzamos a admirar interiormente, hemos sentido la felicidad.

Un ejemplo práctico:

La música expresa sentimientos, al oír música se ponen de manifiesto sentimientos y afectos pasados, presentes y futuros. La música actúa como un medio para identificar el estado de ánimo del oyente, aunque el compositor o el intérprete no busque necesariamente incidir en los sentimientos.

Hace unos días fui a un acto académico en el que un pianista pronunció una conferencia acerca de la formación musical y a continuación interpretó tres partituras al piano. Fueron emocionantes sus palabras, tanto en el ámbito educativo como en el musical, y toda su actuación me iba sugiriendo pensar en las relaciones humanas, en la amistad… pudiéramos decir en esas buenas actuaciones para con los demás, donde son inútiles las distancias de tiempo o espacio, donde son muy tristes los ruidos -esos jaleos que arman las personas superficiales-; al oír la música pensaba en el caminar eterno de las personas que saben mirar hacia dentro, en la pequeña palabra que abre la puerta de lo esencial, el misterioso silencio que habla claramente sin palabras; y pensaba en la granada abierta que da granos rojos a los demás y es coronada como reina porque esa donación es el amor. Al llegar a casa escribí:

Inútil el tiempo que se mide,
absurda la distancia que años y caminos separa,
extraña la persona que se pierde.

¡Pérfidos ruidos de voces, gritos y algarabías, quejas y júbilos fatuos,
todos juegos pasajeros!

Camina eterno con ojos de mirar dentro,
allá en la amplitud del mar y en la alta luz celeste.

Un instante enciende chispas de eternidad,
una palabra es puerta de la noble alcoba de lo esencial.

El silencio misterioso resulta inmenso desierto
do se goza de la alborada sin decir nada hasta el ocaso.

Entre piedras y flores se oye la voz de la palabra exacta y huele ya el néctar vivificador.

Es roja la granada abierta en donación y coronada como reina porque es amor.

La época de Alonso Cano

José Luis Font Nogués

Alonso Cano facilita –como llave que abre la puerta- conocer el siglo XVII: política, economía, arte y espiritualidad. Estudiarle es conocer su ámbito social: una población que vive mucho del arte, en pleno barroquismo y donde “la sociedad granadina (hacia 1650) languidecía por falta de impulso” (GÓMEZ MORENO, 1954: 11). “Desde el siglo XVI se venían acometiendo una serie de reformas que tenían como objetivo borrar la imagen musulmana de la ciudad y transformarla en una Civitas Dei. Este objetivo se verá cumplido sobre todo a partir del siglo XVII, cuando la fábrica de la Catedral está tocando a su fin” (GALERA, 2002: 33). Ésta es la misma época de grandes personajes y acontecimientos: Felipe IV, conde-duque de Olivares, Velázquez, guerra de los Treinta Años, Reforma y Contrarreforma, etc.

En este marco, la figura de Alonso Cano es apasionante: su padre, ensamblador de retablos; Pacheco, su maestro en pintura; Martínez Montañés, su maestro en escultura; Velázquez, su amigo y compañero; sus esposas, familiares de artistas; el hombre y la mujer, seres a idealizar en Adán, Eva, Cristo (nuevo Adán) y María (nueva Eva, e Inmaculada). El estudio de su carácter y de su intencionalidad artística integra, en los avatares de su personalidad y de sus circunstancias vitales, numerosos aspectos de la comprensión de los tiempos a través de su concepción artística.

BIBLIOGRAFÍA:

GÓMEZ MORENO, Maria Elena. Prólogo a catálogo de la exposición Alonso Cano. Madrid, 1954

GALERA MENDOZA, Esther. Catálogo La Granada del XVII. Arte y Cultura en la época de Alonso Cano. Ayuntamiento de Granada, 2001-2002

Reir para educar

José Luis Font Nogués

Un día leí en la prensa una entrevista a un famoso payaso que el periodista tituló «Quien no ríe pierde la salud». Este encuentro del payaso con la prensa fue motivado por un espectáculo titulado «A mis niños de 30 años». Lógicamente, el periodista no pudo evitar la pregunta:»¿Hay niños de 30 años?, ¿hacerse mayor no consiste en eso, en matar al niño que cada uno lleva dentro?». Miliki, el payaso, respondió: «Pobre, desgraciado de aquel que haya matado al niño que lleva dentro: ha perdido lo más importante de toda su vida». (Entrevista a Emilio Aragón, «Miliki», payaso. Diario Ideal. 25-IX-2000, pg 12 y 13). Los padres y educadores siempre han de tener estas ideas a la vista. Para educar al niño, hay que hacerse niño y como los niños, alegre, risueño, atractivo, con interés descubridor por las cosas, innovador.

Y, «¿para qué sirve la risa?», seguía preguntando el periodista en la entrevista antes mencionada. La respuesta del payaso Miliki es la de un gran sabio psiquiatra: «La risa vale más de lo que la gente normalmente cree, porque la risa cura. La gente que ríe es gente sana, gente feliz; la gente que no ríe tiene problemas de salud». Y es cierta esta observación. Un año tuve ocasión de reunirme con un grupo de profesionales jóvenes para participar en una actividad formativa-cultural; al finalizar caí en la cuenta que todos habíamos trabajado mucho, pero lo que todos recordábamos es lo bien que lo habíamos pasado. El curso fue formativo y curativo; al final estábamos más sanos que al principio, nuestra higiene mental era de mayor calidad, ¡habíamos reído mucho incluso en un ambiente de trabajo serio y cordial!

Me sigo refiriendo a la mencionada entrevista y me permito una pequeña reseña biográfica: Miliki -con Gaby y Fofó- estuvo en Cuba 27 años y después de la revolución castrista abandonó la isla con destino a Puerto Rico; tras éxitos en Sudamérica volvió a España en 1973. Por esta trayectoria hace el periodista otra pregunta, «¿Está usted doctorado en infancia?», a la que Miliki responde algo que interesa a los educadores: «En Cuba y nos pusieron tres profesores en el programa para que atendieran nuestras necesidades; a las seis semanas renunciaron porque entendían que, de niños, sabíamos más nosotros que ellos. Era fruto de nuestra relación diaria».(cfr. id Ideal). Y Miliki sigue apoyándonos en esta idea de ser como niños, alegres como los niños.

No obstante, los mayores han creado corazas y resentimientos provocados voluntaria o involuntariamente, y a veces incluso lloran, son agrios y sufren, cosa que no entienden mucho los niños. «El tópico del payaso -sigue preguntando el periodista- que aún en la desgracia ha de salir a hacer reír a los demás, ¿responde a la realidad?». Y nos suena esta pregunta a algo muy personal que a veces nos toca muy de cerca y dudamos si sabremos estar a la altura de las circunstancias. «La lágrima del payaso -responde Miliki- es un invento de los novelistas ingleses. Hay una anécdota muy célebre, la de Garrick, un payaso muy famoso. Un señor va al médico para que le cure, el médico le aconseja que vaya a ver a Garrick, y él contesta: ‘Es que Garrick soy yo’. A mí se me murió mi padre y al día siguiente debutaba con un espectáculo en el circo Price. Tuve que hacerlo pese a que las carcajadas me sonaban a vacío, a absurdo, nada tenía sentido… pero era mi profesión y tenía que entregarme» (cfr. id. Ideal). ¿Tendrán que ver estas palabras del famoso payaso con la actitud de una buena madre que alegra la cara y ríe por hacer y ver feliz a su hijo?. Es lo que hemos de pedir con la poetisa Gloria Fuertes:

Anda, pasa.
Pasa, anda,
no tengo más remedio que admitirte,
Tú eres el que viene cuando todos se van,
El que se queda cuando todos se marchan
El que cuando todo se apaga, se enciende.
El que nunca falta.
Mírame aquí,
sentado en una silla dibujando…
Todos se van, apenas se entretienen.
Haz que me acostumbre a las cosas de abajo.
Dame la salvadora indiferencia,
haz un milagro más,
dame la risa,
¡hazme payaso, Dios, hazme payaso!

Ser payaso auténtico es saber entregar a los demás lo mejor de uno mismo, no sólo por la buena intención de que los otros estén alegres, sino porque realmente entendemos que el otro o los otros que tenemos ante nuestros ojos merecen nuestra sonrisa y porque realmente nos alegra su presencia y su vida.

Un amigo mío me explicó un día lo que era «la sonrisa de los ojos», de mucha más calidad que «la sonrisa de la boca», que incluso puede reflejar a veces alguna falsedad.

La belleza de los bienes invisibles

«Los bienes invisibles son luminosos, netos, inmateriales y algo misteriosos, capaces de abrir horizontes y dar belleza a la existencia. Y son liberales, porque tienen mucho de don gratuito y, al mismo tiempo, expanden, aclaran y adornan la libertad, y la elevan sobre el comportamiento instintivo o gregario. Forman la verdadera cultura humana, que nada tiene que ver con los fuegos artificales del esnobismo» (Juan Luis Lorda)

Perfeccionamiento interior

Ir de mejoramiento en mejoramiento, en el sentido extremo de la palabra, es ir hacia una pura decadencia. Por donde hay que ir perfeccionándose es por dentro, a pesar de que ello comporte, como sucede con frecuencia, un fracaso exterior.

 (Joan Miró)

Facilitar el conocimiento propio

José Luis Font Nogués

El interés personal por conocerse a sí mismo, en el caso de que exista, no se lleva a efecto si no es con los medios adecuados que le guíen.  No basta con tener un deseo por conocerse así mismo ni que se reciba una sugerencia exterior acerca de las características o actuaciones personales. Más bien, ese conocimiento debe nacer de un interés interno.

 Aunque no se trata de un problema a estudiar, cada persona debe analizar serenamente –basta con pensar un poco de vez en cuando, algo así como “hacer balance”- acerca de los distintos aspectos que integran lo somático y lo psíquico personal. Por ejemplo:

 a)      Saber cuál es el carácter, el temperamento, el modo de ser psicológico que se tiene

 b)      Saber cuáles son las características de la constitución física y de qué forma inciden en el estado de salud

 c)      Saber de qué forma se orienta la capacidad afectiva y cuál es el modo de relacionarse con los demás y de quererles

 d)      Saber cuál es el proyecto de vida profesional y cómo se orienta a conseguirlo con el estudio, trabajo y seguimiento de ofertas de las distintas instituciones

 e)      Saber cuál es la capacidad de captar los aspectos trascendentes de la persona y del trato con los demás

En relación con el último apartado e) es de especial importancia saber acerca de la capacidad de observación del comportamiento propio y ajeno, porque hemos de dar respuesta a todos los acontecimientos diarios que se relacionan con nuestro propio modo de ser y con nuestro vivir relacionados con los demás en todos los acontecimientos del día y en las relaciones con todo tipo de personas con las que nos encontramos. Unos buenos puntos de referencia para conocerse es la literatura y cine de calidad en donde los autores de todos los siglos –piénsese en los clásicos griegos- han sabido retratar el mundo interior de las personas.

Algunos enemigos del conocimiento personal:

a)      Buscar soluciones a nuestros problemas fuera de nosotros (“echar culpas a otros”) es engañoso y síntoma de inmadurez. Es cierto que los demás pueden ayudarnos a resolver y superar problemas; prescindir de su ayuda puede ser una cuestión de imprudencia o soberbia, pero nunca podemos dejar de ser responsables de nuestra vida que es propia y exclusiva de cada uno

b)      La pereza y la comodidad, con todo el lastre interior que tienen en nuestra vida, tratan de imponernos la ley del mínimo esfuerzo. Así, si notamos desgana para afrontar una tarea que nos resulta costosa, debemos identificarla claramente y reconocerla como lo que es: cansancio que exige un descanso o pereza neta que ha de superarse con el esfuerzo personal. Pero no debemos interpretar equivocadamente la pereza como si la cosa observada la calificáramos de carencia de aptitudes personales, caprichos de los demás o cuestiones injustas que suceden en la vida; lo único que  hacen esas clasificaciones es justificar inadecuadamente la falta de esfuerzo personal y justificarse para considerarse dispensado de ciertas tareas.

c)      Desarrollar únicamente un afán de malsana introspección psicológica que pudiera no tener consecuencias, no llegar a ninguna conclusión o que pudiera atormentar.

El conocimiento propio tiene una gran importancia en la propia educación personal porque es el camino de la humildad y de la verdad. Cuando falta el conocimiento propio no se puede estar en la verdad porque uno se engaña a sí mismo y sobre la ignorancia y el error no de puede construir nada sólido.

La vida es dinámica, nunca se detiene, por ello exige una atención diligente al conocimiento propio porque nunca nos llegamos a conocer bien.

Los educadores deben tener en cuenta que el núcleo de la formación de las personas consiste en ayudar a cada uno a enfrentarse y asumir sus propias responsabilidades, impulsarles a lo largo de toda la vida hacia un proceso constante de maduración haciendo que se integren todas las facetas de la vida personal.

La música y el bien

 José Luis Font Nogués

La belleza es como el resplandor que rodea el bien que habita en el interior del hombre y se refleja al exterior, no explosionando sino con la misma suavidad con la que emerge el sol del horizonte en cada amanecer.

Ese resplandor se levanta desde del corazón y concluye en actos bellos llenos de luz y armonía porque transmiten la belleza interior de un hombre bueno que necesita dar a los demás el todo de sí.

La belleza de la música  sale de la intimidad de un compositor hacia el mundo y suscita actitudes ante la vida. El bien hecho música invita a comportamientos dignos de la persona, tal como lo expresó Shakespeare: “Quien no de deja encantar por el arte de la música difícilmente será capaz de acciones nobles”.

La comunicación de la belleza por la música cambia a las personas, tal como sucedió a Paul Claudel, cuando se entonaba el Magníficat en Notre-Dame de Paris en la noche de Navidad y él mismo relata: “Fue entonces cuando se produjo el acontecimiento que domina toda mi vida”.

No es posible que la música sincera y de calidad sea perversa; Cervantes lo manifiesta diciendo que “donde hay música no puede haber cosa mala”.

Ilíberis entre los años 50 y 305

José Luis Font Nogués

Han llegado a la Ilíberis romana noticias de un judío llamado Jesús que ha sido crucificado. Se le llamaba el Cristo, el Mesías prometido para la religión hebrea, y sus seguidores han comenzado a llamarse cristianos en la ciudad de Antioquia. Esta nueva religión se ha extendido con rapidez por todo el imperio y algunos seguidores han llegado hasta aquí, enviados por el primer apóstol Pedro; han entrado por el puerto de Abdera (hoy Adra) y desde ahí se han ido afincando en diversas poblaciones. Son los llamados varones apostólicos: Tesifón, que predicó el cristianismo en Berja; San Indalecio, que predicó en Almería; San Torcuato, que lo hizo en Guadix; y así hasta siete. Entre los años 62 y 64 llegó a esta tierra de Ilíberis uno de estos enviados llamado Cecilio y se dedicó a explicar esta nueva religión, ganó discípulos que se bautizaron y fueron llamando a esta nueva convocatoria. Cecilio formalizó la jerarquía de esta asamblea cristiana y ordenó presbíteros, siendo él quien tenía plenos poderes sacerdotales y, por eso, era su epíscopo. Pero Cecilio tuvo a su lado gente que le miró mal y disgustó a las autoridades romanas; cuenta la tradición que fue encarcelado en uno de los paños de las murallas exteriores de la ciudad, hacia el oriente -puerta o castillo de Hernán Román, donde estuvo la puerta de los Estandartes (PF, 95)-, y que más tarde fue llevado por el valle del río, aguas arriba, y fue ejecutado en el que hoy es considerado como Sacro Monte.

Por todo el imperio hay oleadas de persecuciones contra los cristianos hasta el inicio del siglo IV. La última y la más cruel fue la que promovió el emperador Diocleciano. Justamente al finalizar esta persecución, las autoridades cristianas de Hispania convocan una reunión a la que acuden obispos, 24 presbíteros y unas decenas de diáconos. Es el el encuentro conocido como Concilio de Elvira, el primero de los que se convocarán en Hispania y estamos en el año 305, aproximadamente. El lugar de la reunión es desconocido, pero se puede decir que sería próximo al lugar donde se encuentran los solares que luego serían de la Casa del Gallo porque cerca, en la zona alta de la colina de Ilíberis hay restos arqueológicos romanos que hacen suponer que erea el centro de la ciudad, donde se situaría el foro y la basílica. Se levanta acta de este concilio y en ellas se lee quiénes han asistido y qué han concluido. Han asistido, entre otros, el obispo Flaviano de Ilíberis y el obispo Osio de Córdoba. Entre las conclusiones hay 81 cánones relativos al fomento de la vida cristiana. Estos cánones vienen a introducir mayor rigidez a la vida cristiana y duras penas para los infractores.

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Bibliografía:

Pozo Felguera, Gabriel. Albayzín, solar de reyes. Colección Granada y sus barrios nº 1. Caja General de Ahorros de Granada-Obra Social. Ed Comares 1999