Es un sentir popular que el arte nace de la inspiración y, en efecto, hay personas con un don especial de naturaleza altamente sensible que capacita para sobrepasar la realidad a simple vista. Pero dicha sensibilidad no podria plasmarse en su expresión artística si no hubiera un trabajo que lo lo hiciera posible; así, no hay músico sin partituras o buen uso de instrumentos, no hay escritor sin buen uso de las normas literarias o no hay pintor sin la técnica del óleo o de la acuarela.
En esa línea se aportan frases de tres artistas:
«Los movimientos interiores pueden ser una base, un incentivo. Un grito, por ejemplo, no es arte. Para que llegue a ser arte es necesario hacerle obedecer ciertas leyes» (Hans Hartung, pintor alemán 1904-1989)
«De no haber trabajado con una voluntad férrea y con un ardor infatigable, no hubiera comunicado a mis obras mi expresión personal de la naturaleza y de la vida; es el trabajo y la determinación los que han fortalecido, los que han dado vigor a mi arte». (Auguste Rodin, escultor, Paris 1840-1917)
«Creo que cuanto hay de emoción en el Arte se ha producido de manera inconsciente por el artista; pero éste no habría podido exteriorizarla, darle forma, sin tener una preparación consciente y absolutamente completa de su oficio» (Manuel de Falla, compositor, Cádiz 1876 – Alta Gracia, Argentina 1946)
En lo oculto de un artista hay un trabajador. La inspiración motiva, pero a continuación es el trabajo bien hecho el que puede ofrecer al mundo lla obra de arte admirable.